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miércoles, 1 de mayo de 2013

EN 1983 FUI UNO DE LOS NIÑOS MAS FELICES DEL MUNDO... HOY SOY UN HOMBRE MUY FELIZ

 

Hace 30 años quien escribe era uno de los niños más felices del planeta. El Athletic se había proclamado campeón de liga y yo tenía la inmensa fortuna de estar viviendo con sus integrantes la celebración en el Hotel Reina Isabel de Gran Canaria. La amistad de mi aita con el presidente rojiblanco Pedro Aurtenetxe fue decisiva y nos permitió vivir una jornada inolvidable.
 

Recuerdo que Don Pedro nos había dicho en la mañana del partido que si éramos campeones estábamos invitados a la cena. Mi padre que es muy prudente dijo que "no quería abusar de la confianza" a lo que el presi respondió que "vienen y punto. Los espero".
 

Almorzamos y de inmediato nos fuimos al Estadio Insular. Tengo en mi memoria una aglomeración de gente impresionante. Lógico, la U.D. se jugaba no descender a Segunda División y el Athletic ser campeón tras 27 años sin saborear el título liguero. Vimos el encuentro en la grada "de la montaña". Y recuerdo que en Tribuna, que quedaba a mano izquierda justo detrás de los banquillos, había muchos aficionados al Athletic con el transitor en la mano como decimos en Canarias escuchando lo que sucedía en Mestalla.
 

Se adelantó el equipo grancanario con gol de De Andrés en propia puerta y la tristeza se apoderó de mi aita, mi primo Francis y un servidor. Sin embargo, el mal sueño duró apenas unos minutos y el Athletic empezó a meter un gol tras otro. Mi primo y yo saltábamos como posesos disfrutando de lo lindo, mientras mi aita que tenía una felicidad interior de padre y muy señor mío nos agarraba y nos decía "¡¡¡Estén quietos coño, que nos matan!!!". Postura lógica porque estábamos rodeados de aficionados amarillos y en todos los campos siempre hay un colgado que te la puede liar.
 

Afortunadamente, no sucedió nada negativo... al contrario vivimos un momento inolvidable e innenarrable. Y claro fuimos al Hotel Reina Isabel. Entramos, preguntamos en recepción y nos indicaron que el fiestón del Athletic estaba en el primer piso. Recuerdo subir unas escaleras de caracol y de repente llegar a una puerta donde había un gentío considerable y dos chicas recibiendo a los invitados. Mi aita preguntó por Don Pedro Aurtenetxe, el presi salió, nos dio un abrazo y nos dijo "entren hombre, entren". Entramos, nos sentamos donde nos dijo, comimos algo -- mi padre estaba cortadísimo... a la vez que muy feliz -- , me quedé medio dormido uniendo dos sillas, pero me separé de los brazos de Morfeo a los diez minutos, y aún me dio tiempo de ver a dos torres inmensas, Cedrún y Zubizarreta, pasar por mi lado y decir "¡¡¡chaval no te duermas hombre!!!". Fue uno de los mejores momentos de mi vida y todos gracias a mi padre.

Transcurridos 30 años y recordando con emoción y mucho sentimiento lo sucedido en Las Palmas de Gran Canaria, la alegría me la dio nuevamente mi aita esta mañana. Enfermo de parkinson desde hace 29 años, caminó él solito unos metros sin ayuda de ningún tipo. Y yo fui el hombre -- hace 30 años era el niño -- más feliz del planeta. Mi mujer me lo notó en los ojos y me lo comentó cuando llegamos a casa. "Viste a tu padre caminar solo y te brillaron los ojos" me dijo mi vasquita del alma. Te quiero infinito aitatxu y muchas gracias entre otras cosas por tener en casa la imagen que adorna este artículo. Una foto celebrando el título de liga del 83 con Aurtenetxe, Dani y Clemente.

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